Suponed que alguien quiere hacer un queso muy grande, pero muy muy grande, de 6.000 toneladas de peso.
Para ello, decide dividir el trabajo entre tres empresas, a las que subcontrata para que realicen porciones de dos mil toneladas que posteriormente el unirá.
Cada empresa debe de buscarse los medios para llevar esta labor a cabo: encontrar la financiación para comprar la leche y después un ganadero que le garantice el suministro de la misma al ritmo que precisa, pues debe fabricar el queso en tres meses y empezar de inmediato.
Vamos a llamar a los empresarios de la siguiente forma: Empresario A, Empresario B y Empresario Pelotazo.
Los empresarios A y B llevan muchos años en el sector lácteo y ya tienen proveedores, empleados experimentados y know-how, cumplirán con su plazo.
El empresario pelotazo acaba de llegar del sector de la construcción con los bolsillos llenos de dinero, pero nada mas. No sabe nada de queso, ni de tipos de leche. Al contrario que A y B no tiene a su lado un equipo de profesionales con experiencia, tiene a unos voluntariosos muchachos recién salidos de la universidad y mal pagados. Pero el cree que cuenta con una ventaja: su instinto, que acompañado de una prepotencia sin limite, le ha llevado hasta el lugar en que se encuentra en la vida, que el considera la cima.
A y B saben que hacerse con tanta leche en tan poco tiempo va a ser complicado, por lo que, tras comparar varias ofertas, acuden a la Central Lechera, que es un poco mas cara, pero que saben les permitirá dormir tranquilos por la noche y terminaran su porción de queso en el plazo estimado. La Central Lechera también les garantiza el mismo precio para toda la operación, que no es poco en el alcista mercado lácteo. Están contentos.
El empresario Pelotazo hace caso omiso de los consejos del representante de la Central Lechera, pues el ha cerrado un trato mucho mas barato con el representante de Ganaderias Siniestras que, sin saberlo D. Pelotazo, nunca ha visto tanta leche junta y sus vacas solo son capaces de producir la mitad de leche diaria a la que se han comprometido. Además, Ganaderias Siniestras no anda muy bien de fondos, por lo que los fabricantes de pienso no le venden nunca a crédito, lo que ha motivado en el pasado que sus vacas pasen hambre y, consecuentemente den menos leche.
El Sr. Pelotazo es advertido de todo ello por el representante de la Central Lechera, pero el empresario se cree que tan solo se trata de un truco de este para obligarle a comprar su leche, que aunque sabe de sobra que es de mas calidad y le dará mas queso por litro que la Siniestra, es algo mas cara. Su olfato le ha traído hasta aquí, el tiene el culo pelado de tratar con alcaldes y concejales, de comprar terrenos y ladrillos al mejor precio, ¿como se atreven a intentar tan burda estratagema con el?
La carrera para fabricar el queso comenzó, y todo iba bien para cada uno de nuestros amiguitos, hasta la segunda semana.
La leche Siniestra dejó de llegar en la cantidad diaria pactada. Además, como era menos grasa, producía menos queso que la de la Central. ¡Claro!, las vacas siniestras estaban famélicas, pues a la situación financiera de su amo, que no podía hacer frente a los pagos de todo el pienso que necesitaba, se unió la escasez de heno y de pienso, generada por la Central Lechera, que pagaba el mismo religiosamente y acaparaba su casi totalidad para alimentar las vacas de sus clientes A y B, como les había prometido.
El Sr. Pelotazo comprendió entonces su error, pero tenía un contrato firmado con el señor Siniestro, así que no podía dejar de comprar su leche. Por otra parte, debía de cumplir sus obligaciones, debía terminar su porción del queso en el plazo previsto o su futuro en el sector lácteo terminaría nada mas empezar, y todos los muchachos empleados en sus oficinas, que debían pagar a su vez hipotecas, créditos y demás, pasarían a engrosar las filas del paro.
Solo tenía una opción, comprar la diferencia a la Central Lechera.
Pero no es lo mismo comprar dos mil toneladas de leche que cuatrocientas, el precio seria mas caro. Además, el pienso para vacuno se había puesto por las nubes, y a la Central le costaba mas caro producir leche, este extra también le sería repercutido.
Moraleja: cuando un profesional te de un consejo y ves que los de tu sector lo siguen, quizás deberías seguirlo.
Los nombres y los sectores productivos aquí relatados, han sido alterados para protejer su pudor pero, podéis creerme, son muy reales.









